Historia

Museo de Arte Popular Americano

A finales de 1940, la Comisión Chilena de Cooperación Intelectual —siendo Amanda Labarca presidenta de su Comité Ejecutivo— acuerda organizar la primera Exposición de Artes Populares Americanas, con miras a la celebración del centenario de la Universidad de Chile, que se cumpliría en 1942.

Gracias al trabajo conjunto de la Universidad con el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de sus embajadores y cónsules —especialmente Pablo Neruda, Juan Guzmán Cruchaga y Marta Brunet— se hace posible esta gran empresa cultural. La gestión personal y especial preocupación por la cultura de estos ilustres personajes, logró el compromiso de los Gobiernos de Argentina, Bolivia, Colombia, Guatemala, México, Paraguay y Perú, de enviar una selección de piezas de arte popular para esta exposición.

Amanda Labarca, la primera académica mujer de la Universidad de Chile, escribe en abril de 1943 que tiene la confianza de que este esfuerzo servirá de base para la formación de un Museo de la cultura genuinamente americana.

El Rector Juvenal Hernández se refiere a la suspensión de los vínculos directos con Europa a causa de la guerra como una ruptura con el pasado…“Superada la etapa de independencia poíitica que entraña una actitud de ruptura con ese pasado, debemos recoger, ahora, el patrimonio inseparable de nuestro propio modo de ser. Para dar cumplimiento a la responsabilidad histórica que afrontamos”…y plantea la necesidad de “examinar nuestros recursos vitales”, usos y costumbres para sacar de allí una idea de nuestra realidad histórico-social que es, simultáneamente, la de todos los países americanos.

También agradece el carácter de donación de todas estas piezas como una expresión de confianza que se le dispensa a la Universidad de Chile en el exterior y que a futuro constituirán el Museo de Folklore.

Es así como en 1943, el Consejo Universitario crea el Museo de Arte Popular Americano, como un Instituto dependiente de la antigua Facultad de Bellas Artes y se inaugura oficialmente el 20 de diciembre de 1944, en el Castillo Hidalgo del Cerro Santa Lucía, siendo su primer director Tomás Lago. La importancia de este acontecimiento en la vida cultural chilena se devela al revisar el primer libro de firmas del Museo donde podemos encontrar anotaciones de Pablo Neruda y Nicanor Parra.

Debemos destacar el temprano sentido patrimonial de Tomás Lago, quien inició en esos años el desarrollo de la noción de identidad cultural, reflexiones que como se desprende de los materiales de archivo, fueron referente obligado para casi todo Latinoamerica

Al revisar casi 20 años de la correspondencias de su primer director, se puede inferir que ya en esa época es físicamente un espacio pequeño, no muy adecuado para grandes exposiciones. En 1966, antes de dejar la dirección, Tomás Lago inicia un viaje a Europa con el fin de conseguir apoyo para adquirir un espacio definitivo. Aparentemente el Banco Mundial dona una propiedad en José Miguel de la Barra con Monjitas destinada al MAPA. En 1968, Oreste Plath su nuevo director, deja entrever que este espacio es cedido momentáneamente para el funcionamiento del Departamento de Teoría y Pedagogía en Arte, después del incendio del edificio del Parque Forestal. Existe un articulo de Pablo Neruda escrito en la revista Ercilla donde hace referencia al abandono en que la Universidad tiene al MAPA.

A partir de 1973, el Museo tiene directores designados y no hay claridad sobre su funcionamiento, hasta que finalmente se traslada a dependencias del Museo de Arte Contemporáneo que ya se había trasladado al edificio del Bellas Artes del Parque Forestal, permaneciendo sin embargo, cerrado por largo tiempo, o con algunas exposiciones itinerantes. La historia aún no es muy clara sobre la magnitud de la pérdida y deterioro de las piezas durante ese periodo. Existen numerosos inventarios que necesitamos comparar para poder establecer la cuantía del patrimonio perdido o deteriorado en los oscuros años de intervención militar en la Universidad de Chile.

En 1997, gracias a la gestión que realiza su directora Silvia Ríos, Rectoría decide arrendar una nueva sede para el MAPA, en calle Compañía 269, que se inaugura a público el 2 de julio de 1998. Durante estos últimos años y con el apoyo de proyectos financiados por la Fundación Andes se han realizado importantes trabajos de catalogación, archivo, recuperación y conservación de parte de las 6000 piezas que componen la colección, entre las que se destaca por su belleza e importancia patrimonial la de platería mapuche, los sorprendentes y refinados trabajos de cerámica de Talagante, realizados por Sara Gutiérrez, la cerámica de Quinchamali, el archivo fotográfico o los tejidos talares de varios países de América, sólo por nombrar algunos.

Intentando reconstruir la memoria del MAPA, una de las cuestiones que siempre está latente en los diferentes documentos oficiales o correspondencia epistolar es el olvido de este Museo por parte de las autoridades universitarias y la necesidad de tener un espacio profesional para catalogar, conservar y exhibir las piezas.

Durante 2008, el Rector Víctor Pérez, logra instalar al MAPA en el nuevo Centro Cultural Gabriela Mistral, trasformándose así en parte de un proyecto bicentenario. Gracias a estas gestiones, nuestro Museo tendrá un amplio espacio de exhibición situado en un punto estratégico de la ciudad de Santiago.