El proyecto "Arpilleristas y Bordadoras de la Región Metropolitana", es una iniciativa del Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago –MAPA- beneficiada con FONDART 2007, de la Región Metropolitana del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, enmarcada dentro del programa museal de promoción y valoración de las artesanas y artesanos urbanos, dirigido en esta ocasión a las mujeres que utilizan lanas y trozos de telas de diferentes texturas, colores y motivos para bordar y aplicarlas en las imágenes que previamente han diseñado, las que dan vida a sus tapices y arpilleras.
El objetivo del proyecto apunta a respaldar y consolidar este quehacer artesanal urbano en el espacio cultural local y nacional como una expresión estética y económica significativo que contribuye a la construcción de nuestra identidad cultural. Este apoyo va en favor del establecimiento de una relación de igualdad para las artesanías urbanas en general, y las arpilleras y bordados en particular, al integrarlas a un conjunto de manifestaciones ya instaladas en este espacio de valoración y apreciación cultural, como lo sucedido con las obras de artesanía tradicional.
El proyecto consiste en una exposición itinerante por comunas de nuestra Región, que muestra el trabajo actualmente desarrollado por las mujeres arpilleristas y bordadoras pertenecientes a las agrupaciones de Fundación Solidaridad, el taller Hebras de Luz de la Casa de la Mujer de Huamachuco y, las Bordadoras Lomas de Macul.
Como actividad artesanal, esto es, como quehacer productivo económicamente, sus orígenes se remontan a las capacitaciones entregadas a mujeres por la Vicaría de la Solidaridad en los talleres de poblaciones y centros comunitarios de las comunas de la Región Metropolitana, quienes junto con recibir una formación para crear organizaciones productivas y sociales, adquirían y adoptaban una técnica para expresar sus vivencias, sus preocupaciones y sus dolores dando origen al quehacer desarrollado por las Bordadoras de Macul y los talleres de arpilleras.
Los bordados en lana sobre tapiz tendrían sus raíces como expresión estética en los tapices de Violeta Parra realizados por la artista popular entre los años cincuenta y sesenta del siglo pasado y, en el trabajo desarrollado por un grupo de mujeres en Isla Negra.
Los comienzos plásticos de las arpilleras surgen en los pasillos del Arzobispado de la Iglesia Católica, donde se constituye el Comité Pro Paz, entidad creada bajo la dirección del cardenal Silva Henríquez, que acoge a los familiares de los detenidos desaparecidos después del golpe militar de 1973. Las mujeres allí reunidas, junto con la búsqueda del paradero de sus seres queridos y a instancias de quienes las acogen, comienzan a bordar y a contar la traumática experiencia de vida. Es así como en imágenes se van narrando los dolores y traumas vividos, transformándose esas telas y bordados en voces y palabras.
Inicialmente también, la circulación de los trabajos se hacía a través de la red de comercialización de la entidad católica, que compraba una parte de estas producciones y las distribuía tanto en Chile como en el extranjero como un producto de solidaridad.
Tanto los bordados como las arpilleras fueron considerados durante mucho tiempo, expresiones plásticas marginales dentro del mundo cultural, y no como trabajos que respondían a fines de identidad y de valoración estética, condición que variará con el transcurrir del tiempo hasta llegar al día de hoy, en que son valoradas producto de la perseverancia de estas artesanas que han provocado un impacto en la iconografía identitaria regional y nacional.
La técnica de las arpilleras chilenas y su sentido primero, esto es, ser una herramienta catártica para la expresión y recuperación del dolor se ha extendido y ha servido de modelo a otras mujeres en otros lugares del planeta. El primero de ellos fue a Perú, llevado por unos religiosos expulsados de Chile durante la dictadura, radicándose en los barrios marginales de Lima y constituyéndose en un medio económico e identitario. Posteriormente, inspiró un programa en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos. Y, en los últimos años han sido difundidas en Indonesia como ayuda emocional y económica para las víctimas del tsunami de 2004 y de posteriores catástrofes.
Victoria Bustos Urbina
Coordinadora Proyecto
Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago.
FUENTE: Bone, Valentina: entrevista personal, julio-agosto 2007.
Revista Fundación Missio, Arzobispado de Santiago, 1983:
Talleres Artesanales de Mujeres.
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